Muchos aún se preguntan en segundo o tercer año de sus respectivas carreras qué es lo que están haciendo realmente allí. Hablo principalmente por aquellos cuyo objetivo en la Universidad es, además de aumentar su empleabilidad en un futuro, colgar un papel firmado por el Rey en la pared de su casa. Es lógico porque tras el bachillerato el siguiente paso a esperar de aquel que escapa para adelante es entrar a la Universidad, pero existe una gran diferencia entre estar en la Universidad y pasar por la Universidad.

En los tiempos que corren, con una pandemia que nos asola y de la que cada vez estamos más hartos, es imprescindible que aquellos que todavía acuden a la Universidad abran los ojos y comiencen a estar en la Universidad (aunque en esta etapa de clases online, webinars y todas estas novedades el significado de estar, al que haré referencia durante el texto, haya podido cambiar). 

¿Qué pasará mañana?

El día del mañana, será necesario algo más que ser Graduado en tal carrera y Máster en tal especialidad. Se presume que absolutamente todos los que aducen tener estos títulos efectivamente han cursado unas determinadas asignaturas y han aprobado unos determinados exámenes. Lo que no se presume es qué más hiciste cuando estabas en la Universidad. ¿De qué fuiste parte? ¿A qué seminarios asististe? ¿En qué proyectos has colaborado? A veces se nos olvida que, el día de mañana, seremos otra persona más con un título de Graduado en Derecho.

Esta cuestión es un tema que es recurrente para mí, si bien nunca lo había puesto por escrito. Los futuros juristas, en su mayoría, no son conscientes de que pagado el título serán nuevamente uno más entre tantos juristas, resulta por tanto imprescindible disponer de otro tipo de elementos que los diferencie. Es decir, otro tipo de méritos, aptitudes o habilidades que, en resumidas cuentas, permitan al jurista alcanzar más fácilmente sus objetivos.

Por supuesto no hablo, al menos en exclusiva, de adquirir capacidades que aumenten la empleabilidad y engrosen el currículum de cara a las empresas. Va mucho más allá: optar por lo contrario sería obviar que una parte de los Graduados en Derecho opositarán y que otros siquiera trabajarán en algo relacionado con el Derecho. Pienso que es imprescindible de cara al futuro en general que los proyectos de jurista, a los que va dedicado esta publicación, pero sin excluir a aquellos que su foco sea la administración y dirección de empresas, la criminología o las relaciones internacionales, no se limiten a obtener 240 créditos y punto.

Lo cierto es que la asistencia a seminarios o la participación en clubes o asociaciones como la que hoy me hospeda para que os dedique estas líneas faculta al jurista para adquirir conocimientos que no se imparten en las aulas. Sin ir más lejos, es que es imposible cuadrar en un plan de 240 créditos todas las materias de una carrera que hace 15 años duraba 5. Ello sin perder de vista que las investigaciones científicas de los departamentos se exponen en esta clase de seminarios y congresos, donde se da pie a alumnos de Máster o Doctorado a que incluso remitan comunicaciones sobre la temática de estos. O sin tener en cuenta que la oratoria o la escritura jurídica rara vez se aprenden escuchando a alguien divagar sobre el régimen económico de gananciales o sobre la imputación objetiva.

Son cuestiones que de seguro yo obviaba cuando comenzaba mis inicios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cádiz, mi segunda casa, pero que de seguro son extrapolables a todas las Facultades. Es imprescindible ampliar miras fuera de los 240 créditos si queremos sobresalir como juristas.

¿Qué dejamos atrás cuando nos vamos de la Universidad?

Cuando nos vamos de la Universidad título en mano y sin nada más en el bolsillo, no solo hemos dejado de aprender o de adquirir conocimientos. Incluso dejamos de conocer personas.

En mi experiencia personal, la mayoría de las personas que me llevo de mi paso por la Universidad no me las llevo por haber compartido clase con ellos. Lo que compartí fueron sesiones del Club de Debate, sesiones preparatorias del Moot Court de la Corte Penal Internacional, la radio de la Universidad o reuniones cuando colaboraba con un profesor de la Universidad.

Ni siquiera desarrollamos relaciones personales y profesionales con los docentes e investigadores de esa Facultad, para los que la mayoría de alumnos nunca pasa de ser otro DNI al que calificar. ¡Hay alumnos que solo ponen cara al Profesor porque le ven el día del examen! El día de mañana estos serán vuestros tutores de TFG, profesores en otro Máster o incluso directores de vuestras Tesis Doctorales. Y probablemente el día de mañana para vuestro ejercicio profesional recurráis a algunos de sus libros o manuales.

¡Os estáis perdiendo la Universidad!

¿Alguna vez os habéis planteado si realmente estáis en la Universidad o si solo pasáis por ella? Si no os habéis planteado esto en serio, aun si ya esto te coge lejos y cursas un Máster en un centro público o privado, todavía estás a tiempo de darle una vuelta.

Si a la pregunta anterior respondéis que solo estáis pasando por la Universidad, podéis dar un giro de 180º y estar en la Universidad. En todas las páginas web de vuestras facultades podéis acceder a la información si buscáis lo suficiente sobre qué cursos extra imparte o qué habilidades adicionales podéis desarrollar dentro de la propia Universidad.

Si la respuesta es que estás en la Universidad, ¡seguro que todavía hay más! Es obvio que a todos nos gusta dormir ocho horas, y que el rendimiento académico sigue teniendo máxima prioridad. Pero todavía le puedes dar una oportunidad a algún curso que oferte tu Facultad, asistir a alguna reunión de los clubs o asociaciones que existan en tu Facultad. Y si todavía no existen, puedes poner el primer ladrillo para su construcción.

Conclusión

La Universidad no puede ser únicamente ese lugar físico al que llegas, apruebas 240 créditos (90 más si lo que quieres es ejercer la Abogacía) y te vas. La Universidad ofrece un amplio abanico de posibilidades para aquel que esté dispuesto de verdad a recibirlas. Y, si los alumnos somos el colectivo más numeroso de la Universidad, ¿cómo nos vamos a quedar nosotros parados?

Todavía estás a tiempo de dar el paso y de estar en la Universidad y dejar de ser un papel más cuando tengas el título. Ojo, igual ello luego no te ayuda a absolutamente nada, pero el saber no ocupa lugar.

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SOBRE EL AUTOR

Mario Neupavert Alzola es Abogado del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez y Doctorando en Derecho Penal y Procesal Penal en la Universidad de Cádiz. Además, es Máster en Abogacía y Máster en Sistema Penal y Criminalidad por la misma Universidad y CEO del blog En Tela de Juicio.

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