Es innegable que, desde que comenzamos el grado hasta nuestra incorporación al mercado laboral, la carrera de Derecho nos tiene preparados cientos de retos que afrontar: exámenes orales, búsquedas de jurisprudencia que parecen imposibles, voluminosos manuales, largas listas de latinismos, interminables tardes de estudio en la biblioteca… son tareas que, aunque al principio parecen casi hercúleas, poco a poco van superándose con creces. Y, de hecho, estos retos contribuyen a que nos convirtamos en auténticos profesionales del Derecho, para lo cual se nos prepara durante toda nuestra etapa universitaria.

Conviene recordar, no obstante, que uno de los mayores desafíos a los que puede enfrentarse un estudiante de Derecho a duras penas se trabaja o prepara en las aulas: la superación de los exigentes procesos de selección de los despachos de abogados para conseguir prácticas de grado, de máster o incluso una plaza de junior.

Por ello, hoy me gustaría contribuir con IURIS URJC compartiendo con vosotros algunas técnicas para afrontar una de las fases de dichos procesos: las entrevistas —ya sean de recursos humanos o con abogados—. En mi opinión, se aprende a hacer entrevistas de trabajo participando en muchas, ya que es la experiencia junto con la intuición la que más nos ayuda al poder aprender de nuestros errores o incluso preparar preguntas que se suelen repetir. Sin embargo, voy a comentaros algunos trucos que a mí me han servido y que se pueden emplear previamente, durante y con posterioridad a la entrevista. Dicho lo cual, ¡empecemos!

Antes de una entrevista, al igual que haríais con una exposición o un examen, hay que dedicarle tiempo al estudio y a la preparación. Concretamente, hay que fijarse en cuatro elementos:

  1. El despacho o la empresa

Es imprescindible conocer a la perfección la firma que os está brindando esta posibilidad y no solo en lo superficial, sino en profundidad —investigando a través de la página web corporativa, a través de sus redes sociales, a través de periódicos especializados en el sector jurídico e, incluso si podéis a través de sus propios abogados, conocidos, profesores o antiguos alumnos—. Esto os va a ayudar, en primer lugar, a entender qué perfil están buscando, a comprender mejor la cultura de la empresa, y, en segundo lugar, a responder a preguntas claves de la entrevista como “¿Por qué quieres trabajar en este despacho?” —no es lo mismo decir que quieres trabajar ahí porque te gustaría trabajar en un gran despacho, que explicar qué programas de formación tienen, cuán atractivo te resulta la visión internacional del despacho, testimonios sobre el ambiente de trabajo o comentar qué te llama la atención de la firma como rankings, tipos de clientes y asuntos que llevan, entre otros—. Además, os permitirá evitar errores como, por ejemplo, ante la pregunta acerca de las áreas en que estáis interesados en trabajar, decir que en el departamento de Derecho Penal cuando el despacho que os hace el proceso de selección no trabaja ese sector. Por todo ello, informaros bien de la historia del despacho, áreas que trabaja, número de empleados, presencia internacional, rankings, facturación anual, equipo, últimos asuntos que han salido en prensa o tipo de publicaciones que incluyen en sus blogs.

2. El perfil del entrevistador

Es habitual que, en el momento de programar una entrevista, os digan quién va a ser el entrevistador —si no siempre podéis preguntarlo discretamente— y esto no es casualidad: ¡aprovechad esa ventaja que os dan para prepararos mejor! Conviene no olvidar que en las entrevistas no deja de haber un componente humano o subjetivo, por lo que la finalidad es siempre intentar conectar con el entrevistador, ya sea alguien de recursos humanos o un abogado. ¿Dónde han estudiado? ¿Han tenido alguna experiencia internacional?

¿En qué se han especializado? El hecho de haber coincidido en la misma universidad o haber tenido una experiencia en el mismo país os puede dar puntos de conexión que explotar en la entrevista. Además, si veis que por ejemplo el abogado mercantilista que os va a hacer la entrevista está especializado en bancario, podéis mostrar interés preguntando si el despacho trabaja en muchos asuntos con bancos.

3. Las últimas publicaciones del entrevistador

Investigar esto te aporta claras ventajas, tanto si la entrevista es con un abogado, como con alguien de recursos humanos, por tanto, empecemos con las ventajas que esto tiene en una entrevista con un profesional del mundo jurídico. Aunque en la mayoría de las ocasiones el funcionamiento del cerebro es un auténtico misterio, en otras opera de forma intuitiva, y tenemos la gran suerte de que las entrevistas sean un ejemplo de este segundo fenómeno. Si alguien ha pasado los últimos días o semanas investigando una concreta cuestión jurídica —y así lo ha plasmado en un artículo o publicación—, es inevitable que el abogado que os entreviste os haga alguna pregunta técnica sobre ese tema. Por tanto, si en los últimos artículos de vuestro entrevistador veis que se analiza una sentencia, leedla e investigadla, o si se trata un tema del que no conocéis nada, buscad información al respecto. Si en cambio quien os entrevista es alguien de recursos humanos, también suelen comentar en publicaciones —escritas por ellos mismos o que resuman alguna de sus intervenciones en un foro de empleo en universidades— qué se busca de un candidato o qué talento tratan de captar. En este caso, como en casi todos, ¡la información es poder!

4. Vuestro currículum vitae

Os podrá resultar obvio, pero hay que prepararse el CV y tener perfectamente claro lo que tengáis escrito en esa hoja. ¿Por qué elegisteis hacer esos proyectos? ¿Qué os han aportado? ¿En qué os ayudarán para las prácticas? Tened claras esas preguntas de cada apartado y os resultará más sencillo responder las cuestiones que os planteen.

Durante la entrevista, el mejor consejo que os puedo dar es que no mintáis —el sabio refranero español ya lo dice: las mentiras tienen las patas muy cortas—, sino que intentéis ser la mejor versión de vosotros mismos y que destaquéis vuestros puntos fuertes — aprovecho también para deciros que cuidéis la imagen y la vestimenta, que las primeras impresiones son importantes, así que más vale pasarse de elegante que quedarse corto, por tanto, traje y corbata y el equivalente para las mujeres—. Es habitual —aunque en cada entrevista puede haber variantes— que os hagan preguntas personales, luego académicas y profesionales y luego una tercera categoría que llamaremos «otros».

Respecto a las preguntas personales, suelen repetirse bastante de una entrevista a otra — cuéntanos algo de ti, explica tres fortalezas y tres debilidades; ¿qué me dirían de ti tus amigos si estuvieran aquí?—, por lo que es conveniente conocerse bastante a uno mismo e incluso practicar este tipo de entrevistas con compañeros de clase.

En lo relativo a las preguntas académicas y profesionales, las mismas suelen versar sobre el currículum —y aquí os será extremadamente útil la preparación previa— pero también pueden ser más generales, por ejemplo, sobre cómo trabajáis en equipo, la forma que tenéis de organizaros y estudiar, vuestros planes de futuro a 5 o 10 años vista o lo que os han aportado distintos proyectos en que hayáis estado involucrados.

Por último, suelen haber otro tipo de preguntas no clasificables en ninguna de las categorías anteriores: os pueden hacer preguntas técnicas o jurídicas —es normal que de alguna de ellas no sepáis la respuesta, de hecho, en muchas ocasiones os preguntan sabiendo que es probable que desconozcáis la solución, pero mantened la calma y razonad y argumentad—, pediros vuestra opinión sobre alguna noticia concreta o sobre algún tema de actualidad —¡leed la prensa, sobre todo la jurídica, los días de antes a la entrevista!— e incluso habrá un turno para que vosotros hagáis preguntas, para lo que os vendrá bien la investigación que habéis hecho sobre el despacho.

Después de la entrevista, independientemente de cómo os salga y del resultado, pedid feedback a vuestro entrevistador, ¿qué ha fallado? ¿en qué tenéis que mejorar? Ese tipo de información es de vital importancia para hacer mejor la siguiente entrevista y hacer vuestra candidatura más atractiva para los despachos. Asimismo, daréis buena imagen ya que demostráis actitud y capacidad de mejora.

Con esta triple perspectiva, podréis llevar a cabo una mejor preparación de los distintos procesos de selección, y no solo eso, sino que os puede servir para todo tipo de entrevistas como, por ejemplo, para selecciones de candidatos de máster. Por todo esto y ya para terminar, recomendaros que aprovechéis este verano para enviar vuestro CV a los despachos, ya que muchos de ellos empiezan los procesos de selección casi con un año de antelación o al menos así ha sido para las prácticas de máster en Madrid. ¡Muchísimo ánimo!

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sobre la autora

Celia Herrero Cantó es estudiante del Doble Máster en Práctica Jurídica Especialidad Empresarial del Centro de Estudios Garrigues, y ganadora del Premio Jóvenes Juristas 2019 convocado por dicho Centro.

Desde la cuenta de IG @iuriscelia informa sobre la actualidad en el sector jurídico y aconseja a estudiantes de Derecho.

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