Uno de los quebraderos de cabeza más habituales de un estudiante de Derecho, trance por el que todos hemos pasado o debemos pasar en un determinado momento de nuestra carrera profesional, es el deber de elaborar un CV para presentar nuestra candidatura a unas prácticas.

Son muchos los interrogantes que pasan por nuestra cabeza cuando nos encontramos en esa tesitura, a lo que debemos añadir la presión que experimentamos pensando en la cantidad de estudiantes que aspirarán al mismo puesto.

El primer y mejor consejo que te podemos dar como estudiantes de Derecho es, sin duda, que nadie se conoce mejor que uno mismo, por lo que nadie mejor que tú mismo para promocionar tus puntos fuertes. En este sentido, el CV es el primer paso del proceso de selección y, por tanto, la primera impresión que va a recibir de ti el seleccionador o grupo de recursos humanos de un despacho de abogados.

Entonces, ¿qué debes incluir en tu CV? Vayamos por partes:

1. Diseño y disposición del documento

Como acabamos de exponer, al ser la primera impresión que vamos a dar de nosotros mismos, debe llamar la atención de la persona/s que lo reciban. Todos somos seres visuales, por lo que lo primero que captamos es lo que vemos; de este modo, debes prestar atención al diseño del documento y a su disposición.

No olvides que postulas a unas prácticas en un sector conservador, y que el uso de colores chillones o de tipos de letra demasiado “originales” puede que haga que tu CV sea desechado.

2. Datos personales y de contacto: atención a las RRSS

Es necesario recoger tus datos personales, de contacto y la inclusión de tus redes sociales, incluso de la dirección de tu web (si tienes). Hoy en día, los bufetes no sólo buscan buenos estudiantes, si no que quieren conocer a la persona que se encuentra detrás del documento que están leyendo.

3. Expresa quién eres como profesional, y qué buscas

Explica de forma breve a la persona que vaya a leer tu CV cuáles son tus puntos fuertes, qué rama del Derecho es tu preferida y por qué, e, indirectamente, por qué quieres trabajar y aprender con ellos. Las posibilidades son infinitas y sólo tú sabes lo que quieres y lo que te conviene.

4. Expón lo que estudias o has estudiado, y tu experiencia profesional

Debes indicar el centro educativo/universidad en el/la que estés cursando tus estudios, así como la fecha de inicio y finalización de los mismos.

En cuanto a la experiencia profesional, no te preocupes si por el momento no has hecho prácticas en algún despacho: quizás hayas ejercido un puesto de trabajo que pueda aportar al seleccionador alguna idea positiva adicional sobre ti.

5. Idiomas

Es absolutamente indispensable que identifiques los idiomas que dominas y el nivel que tienes en cada uno. En la actualidad, existen multitud de despachos de abogados que solicitan a estudiantes para realizar prácticas en su equipo que posean un determinado nivel de inglés, por lo que, si lo tienes, no dudes en manifestarlo.

¡Importante! No engañes al seleccionador, puede que te soliciten que acredites el nivel que has expresado en el CV.

6. Actividades adicionales que te aporten valor como profesional

No te olvides de incluir actividades que forman parte de tu formación fuera de las aulas, pueden decir mucho más de ti que los datos anteriormente citados.

¿Formas parte de alguna asociación de estudiantes? ¿Debates en torneos? ¿Escribes habitualmente en algún medio de comunicación, en un blog, por tu cuenta en tu propia web? ¿Has asistido a cursos relacionados con el puesto que estás solicitando? ¿Has creado y gestionas tu propia web? Manifiéstalo en tu CV.

7. Personaliza tu CV

En multitud de ocasiones no prestamos atención a este punto porque nos centramos en confeccionar un CV que agrade a la persona que lo vaya a examinar. No está en nuestro ánimo decirte que no atiendas a esto, pero ten en cuenta que debes sentirte identificado con el documento que vas a enviar, y que debe decir cómo eres antes de que tengas la oportunidad de entrevistarte con alguien del despacho.

Por ello, haciendo referencia al consejo número uno (“diseño y disposición del documento”), te aconsejamos que hagas uso de todas las posibilidades que nos ofrecen los editores de texto (colores, columnas, tipos de letra, símbolos, hipervínculos, etc) para personalizar el CV.

Asimismo, marca la diferencia en este tipo de documento especificar la fecha en la que ha sido elaborado o revisado por última vez, y la inclusión de tu firma escaneada, ya que dejas ver que te preocupas por los detalles.

8. No mientas

Quizás la máxima más importante a la hora de confeccionar el CV es que lo hagas con sinceridad; mentir no te ayudará a desempeñar tus funciones si te seleccionan.

Esperamos que el artículo te haya servido de guía para elaborar tu CV. Si te sigues sintiendo perdido, ¡no te preocupes! en la sección “Recursos electrónicos” encontrarás un modelo descargable de CV.

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